De tapas en Compostela: los imperdibles (Zona norte) 1


Hace tiempo que tenía ganas de publicar esté artículo y la ocasión ideal se me presenta ahora. Lunes por la mañana recordando los últimos días maravillosos en que hemos hecho un tour turístico exprés a un amigo italiano que nos visitaba. No han faltado ni las termas, ni la Ribeira Sacra con momentos de tensión por la noche que se nos venía encima en medio del monte, ni la catedral de Santiago de Compostela, ni, por supuesto, una ruta de tapas con salida posterior incluida en la misma ciudad.

Tras dos años viviendo en Compostela como estudiante, he tenido que marcharme, volver y redescubrir la ciudad antes de conocer la mayoría de lugares que os recomendaré a continuación. ¡Con lo bien que me hubieran venido de aquellas! Por eso estoy seguro que tanto para quien ya vive allí, como para quien piense visitarla en un futuro próximo, será valioso guardar esta información, ya que algunos son bares a los que dificilmente entrarias sin una recomendación previa, sea por escondidos, porque no llaman la atención o por el aspecto cutre de fuera.

Una de las calles más concurridas del centro de Compostela, como vemos, repleta de bares

Una de las calles más concurridas del centro de Compostela, como vemos, repleta de bares

La primera parada de nuestro recorrido tapero fue el bar Abellá (Rúa do Franco, 30), todo un clásico y el más conocido por estar situado en la calle principal de la zona vieja. Desde que tengo recuerdos, ponen la misma tapa: patatas fritas con lomo frito, todo regado con muuucho aceite. Vale, no suena apetecible, y no lo es demasiado, pero para quien coma carne, está bastante bien. Para quien no, os aseguró que a pesar del reparo inicial, acabreis comiendo alguna patatilla engrasada. De todas formas, es solo el principio. Continuemos hacia el norte, ya que a pesar de que hai sitios muy recomendables en la zona  nueva, esos los dejaremos para otro día.

Así que cuando salgan del Abellá, diríjanse de nuevo hacia el Obradoiro, contemplen otra vez la majestuosidad de la Catedral y sigan caminando al lado del hostal de los Reyes Católicos. Pasen la facultad de medicina y bajen esa cuestecilla que asoma discretamente al lado de una iglesia cuyo nombre no recuerdo o quizás nunca supe.

Os encontrareis en la calle Pelamios, muy próximos a nuestro destino: el Bar Antonio (Vista Alegre, 21). En este punto decidimos pasarnos a las cuncas de viño da casa, ya que no puede uno irse de Santiago sin tomarse unas cuncas, sea de tinto (como optó uno de nosotros) o de blanco (como optamos los otros tres). Y como es tradición en la casa, nos trajo sendas tapas de callos, que no es bueno beber con el estómago vacío. Y los vegetarianos, ¿qué? Pues os aviso, os anuncio, que cuando amablemente rechacé mi platillo por no comer carne, el buen Antonio se molestó en hacerme una tosta con huevo frito. Y, qué quereis que os diga, pienso que esos son los detalles que marcan la diferencia. Además, la cosa no acaba ahí, en unos callos de los que se ha dicho “compiten con los de mi abuela” (palabras sacras en estas tierras) y en una atención espectacular, sino que además de la tapita individual siempre ponen una tabla común con diversos quesos y/o embutidos. En este caso, nos ofreció una tetilla (para quien no lo sepa, es un queso típico gallego) como hacía tiempo que no probaba, espectacular, y unas lonchas de un jamón, también muy bien catalogado por quienes lo probaron.

Después de la segunda ronda de cuncas, que la buena atención se merecía, empezamos a caminar hacia la rúa de San Roque. Como no estábamos muy apetentes esa noche (demasiadas comidas copiosas), nos saltamos La Bodeguilla de San Roque ( San Roque, 13), otro lugar muy interesante donde en mis últimas visitas las tapas han ido desde arroz con calamares hasta fideos con verduras, siempre con dos o tres platillos de aceitunas, cacahuetes u otros petiscos.

La bodeguilla de San Roque

La bodeguilla de San Roque

Si seguimos subiendo por la misma calle, en la esquina con Rúa do Campiño do Carme, encontraremos O Campiño, donde he podido disfrutar en anteriores ocasiones de contundentes raciones de tortilla y calamares, pero que esta vez también nos saltamos, para ir directamente a la que será, por hoy, nuestra última parada, O Trece (Rúa Santa Clara, 13), que encontrareis facilmente, unos metros más arriba que el anterior. Esta vez tocaron lentejas, deliciosas como siempre. Además si después de todo aún teneis hambre, Josiño hace unos bocadillos bárbaros con jamón serrano o con verduritas.

Si vais, espero que os acordeis de dejarme un comentario con vuestra opinión. ¿Os ha sido útil la reseña? ¿Os trataron también como a mi? Además, los que ya conoceis Santiago, comentadme a donde soleis ir, si me he dejado en el tintero algún otro imprescindible y qué lugares creeis que no deben faltar cuando escriba la parte dedicada a la zona nueva.

A veces no estoy muy segura de si hay alguien ahí, leyéndome, pero si estás ahí, querido lector, me encantaría saber tu opinión, sea buena o mala, saber tu opinión, tus gustos, tus dudas o inquietudes. Porque escribo para ti y no puedo hacerlo sin ti.


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