Galletitas crujientes de avena de aquellos maravillosos meses en que aún tenía tiempo libre 7


He de confesar que esta receta la tenía guardada en el tintero desde antes de que los calores del verano me hicieran apagar el horno y las inclemencias del proyecto final me tengan con un mono terrible de meterme horas y horas en la cocina a darle rienda suelta a la creatividad.

Corazones bicolores y la prueba del delito (mi boca inconfundiblemente marcada)

Si, yo mordí lo que falta de corazón… y en cuanto acabé de sacar las fotos, me comí el resto.

Recuerdo que la vi en el blog de Albahaca y canela un domingo lluvioso, ¿no os parece una de las mejores condiciones para relajarse horneando cositas dulces? ¡Me encanta la lluvia como excusa para no salir de casa en todo el día! Si lo hago un día de sol, no me deja tranquila ese sentimiento de estar desperdiciando un día estupendo (aunque no lo desperdicie y haga cosas de lo más útiles en casa). Claro que me encanta un día, cuando el lunes descubres que en algún momento vas a tener que salir y enfrentar esa ya-no-tan-adorable lluvia con la única ayuda de un paraguas… ahí empiezan los pensamientos bipolares, pero eso es otra historia.

Volvamos a las galletas que han quedado abandonadas. Tras verlas, comprobé que tenía todos los ingredientes necesarios y creo que fue la primera vez en mi vida que el pensamiento de “tengo que hacer esta receta” se convirtió tan pronto en realidad. Todo lo contrario a lo que sucedió con la publicación de la misma, que lo fui posponiendo, posponiendo… Hasta que hoy, echándoos ya mucho de menos y sin nada de lo poco que he podido cocinar ultimamente fotografiado ni medido (sí, solo mido y peso cuando pienso que voy a publicar, sino mi lema es “a ojo”), recordé aquella tarde de lluvia, galletas recién hechas, té caliente y lecturas no académicas :)

Tres en ralla galletil

Tres en ralla galletil

Así que os las presento por fin, espero que os guste mi versión en la que cambié alguna cosita como el añadido de harina de algarroba a parte de la masa. Pero no es obligatorio y tampoco lo es pasarse tres horas cortando porcioncitas de cada masa para hacer galletas bicolores 😀

Y. por supuesto, lo de jugar a los ositos equilibristas también es opcional :P

Y. por supuesto, lo de jugar a los ositos equilibristas también es opcional :P

INGREDIENTES:

  • 170 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 ml de azúcar
  • 2 cucharadas colmadas de miel
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cdta. de bicarbonato
  • 1/2 cdta. esencia de vainilla
  • 240 ml de copos de avena
  • 300 ml de harina + 2 cucharadas
  • Opcional: 1 cucharada de cacao+ 1 de harina de algarroba
Galletas con leche, uno de esos placeres por los que merece la pena engordar.

Galletas con leche, uno de esos placeres por los que merece la pena engordar.

PREPARACIÓN:

  1. Comenzamos batiendo, con la batidora de varillas, la mantequilla con el azúcar.
  2. Cuando esté aumentando ligeramente de volumen, añadimos la miel, la sal y el bicarbonato y batimos unos minutos más.
  3. Picamos, no es necesario triturar por completo ya que aportará más textura, los copos de avena (yo en el accesorio picador de la batería).
  4. Mezclamos con los 300 ml de harina y añadimos ambas a la masa. Amasamos hasta obtener una pasta homogénea, primero con una cuchara y, finalmente, con las manos.
  5. Ahora, dividimos en dos la masa y añadimos a una de las partes el cacao y la algarroba. A la otra, las dos cucharadas extras de harina. Amasamos bien las dos partes para que se integren bien. Este paso es opcional, pero como no puedo decidir cual de las dos versiones me gustó más, os recomiendo que lo hagáis y así me contáis qué os parece a vosotros 😀
  6. Envolvemos cada bola de masa en papel film y lo metemos al menos una hora en la nevera.
  7. Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 175 ºC (bueno si montar las galletas os va a llevar tanto como a mí, podéis esperar un rato antes de encenderlo). Estiramos la masa sobre una superficie enharinada, nivelándola lo mejor posible a un grosor de medio centímetro. Cortamos con la forma deseada y horneamos unos diez minutos.
  8. Dejamos enfriar sobre una rejilla. Y por si hay alguno tan ansioso como yo, os insisto que merece la pena esperar antes de zampárselas porque es cuando adquieren el punto crujiente que las hace irresistibles. 
Tres no es multitud si hay amor

Tres no es multitud si hay amor

¡Mmmm qué ganas de repetirlas me han dado! ¿Os animaréis a poneros con ellas tan rápido como lo hice yo o todavía estáis en huelga de horno?

 

P.d. Estoy enlazando esta entrada a la fiesta de enlaces de Personalización de blogs.


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