Sweet looking for me. Día 4 (planes y panes – Pan de Muesli) 5


Soy muy de escribir cuando me inspiro, aunque también soy mucho de inspirarme cuando no tengo donde escribir. Sí, cuaderno y boli son ya casi un uniforme y si no siempre nos quedarán las notas del móvil, pero basta que se me olviden y tenga el móvil sin batería para que… Bueno, da igual. A lo que iba es que como soy mucho de escribir cuando me inspiro, esto de tener que escribir durante 16 días seguidos y, además, sobre algo tan personal, me está suponiendo un auténtico reto. Un reto que me encanta ya que me fuerza, no solo a escribir, si no a reflexionar y actuar diariamente en torno a mis proyectos e ideas,  a transformar lo abstracto en concreto, las ideas en acciones, a caminar hacia algún lugar y poner una fecha límite para definir cuál es.

 

Panes y contraluces

Y ya tengo pan para rato.

Llevo 4 días. Cuatro días que suponen una cuarta parte del desafío. Es un buen momento para empezar a evaluar resultados e intentar planificar las otras tres cuartas partes. Diría que este primer tiempo ha servido, sobre todo, para darme cuenta o poner de relevancia aspectos de mi personalidad a los que no había prestado atención por aquello de mantenerlos en el limbo entre realidad y ficción.

Punto número uno: Soy una procrastinadora. Lo sabía, pero no lo había puesto palabras, ni me había parado a pensar en las consecuencias. Es tal la fuerza del lenguaje que por no nombrarlo adecuadamente me había convencido de que soy improvisadora. Pero no, dejar todo para último momento no es improvisar, es procastinar y, aunque me ha dado buenos resultados en la mayoría de ocasiones, si evalúo abiertamente ciertos hechos, podría llegar a la conclusión de que he perdido varias oportunidades por esto. Como no tiene sentido remover el pasado si no es para aprender de él, doy la lección por sabida y dejo la tierra tranquila.

Punto número dos: Soy mucho más insegura de lo que pensaba (aunque jamás lo admitiré de nuevo). El fracaso me da miedo y aunque me quiero mucho no siempre me veo con todas las de ganar, lo que me lleva a convencerme de que no lo quiero intentar.

La lista sigue, pero empiezo a sentirme un poco incómoda con esto de airear mis debilidades, así que pasemos directamente a la parte de los planes.

¿Qué quiero hacer en el segundo tiempo de este partido?

Aprovechar el conocimiento obtenido de mí misma, para transformar las debilidades en fortalezas.

¿Cómo?

Para empezar, admitiéndome lo que tengo ganas de intentar.

Eligiendo un objetivo y comenzando a actuar sobre él.

Dejando los demás en la lista de pendientes sin mirar para ellos hasta que haya avanzado con el primero.

Nombrándolo y poniéndolo en palabras, el primer paso para hacerlo tangible.

Imponiéndome horarios y metas diarias y cumpliéndolos como si una minijefa habitase en mi cabeza y me dieran mucho miedo sus broncas.

Ver tu pan horneado y sentir que has hecho las cosas bien :)

Ver tu pan horneado y sentir que has hecho las cosas bien :)

Al fin y al cabo, los planes son como los panes. Hay que juntar los ingredientes correctos, mezclarlos en el orden adecuado, trabajarlos, dejarlos que vayan tomando forma, que reposen y que crezcan, respetando los tiempos y metiendo mucha mano cada vez que es necesario. ¿O serán los panes los que son los planes?

Yo, por si acaso, os dejo la receta de este Pan de Muesli,que me tenía obsesionada desde que lo vi en el blog de Mai, Hierbas y Especias, y que además de para filosofar sobre amasados y planes, es ideal para empezar la mañana con la energía necesaria para llevar a cabo todo lo que nos propongamos. Así que os dejo la receta, adaptada a lo que había en mi cocina en el momento de autos.

 

Pan de Muesli 

(receta original aquí)
 

INGREDIENTES:

  • 3 tazas (330 g) de harina de fuerza
  • 1 taza de muesli (muesli, repito, no granola)
  • 1/2 taza de nueces y/o semillas (yo he puesto pistachos, pipas y unas pocas almendras que me quedaban)
  • 3/4 taza de frutas secas (orejones, dátiles, ciruelas y arándanos, en mi caso).
  • 1/2 taza de plátano en polvo (esto es algo que he comprado hace poco en un “paki”, cuya existencia desconocía completamente y cuyas posibilidades todavía estoy investigando. Si no tenéis, lo que usa Maite es coco rallado).
  • 2 cucharadas de melaza o miel de caña.
  • 2 cucharadas de mantequilla.
  • 1/2 vaso de agua hirviendo.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • Una pizca de canela.
  • 1/2 taza de yogur griego.
  • 1/2 taza de leche de avena.
  • 1 sobre de levadura seca de panadero.

PREPARACIÓN:

  1. Comenzamos activando la levadura con un poquito de agua tibia (el fondo de un vaso) y dos cucharadas de harina. Veremos que al poco rato empieza a burbujear y aumentar de tamaño.
  2. Mezclamos el muesli, las nueces, los frutos secos y el plátano (o coco) con la melaza y la mantequilla. Vertemos medio vaso de agua hirviendo sobre la mezcla, removemos bien y dejamos reposar para que enfré y se hidrate.
  3. En un bol amplio, ponemos la harina mezclada con la sal y las especias, dejando un hueco en el centro. Añadimos en él la masa de muesli, el vaso con la levadura y el yogur que habremos mezclado con la leche de avena para aligerar la consistencia.
  4. Mezclamos y amasamos como podamos ya que la masa será bastante pegajosa.
  5. Cubrimos con un trapo húmedo y dejamos reposar diez minutos. Veremos que, tras el descanso, se habrá vuelto mucho más manejable.
  6. Amasamos ahora otro poco y dejamos reposar de nuevo diez minutos.
  7. Pasado este tiempo, procedemos a estirar la masa en forma de rectángulo. Dividimos en tres mentalmente y doblamos como si fuera una carta, primero un extremo hacia el centro y luego el otro, por encima de ambos.
  8. Volvemos a estirar y repetimos este plegado un par de veces, antes de dejarlo reposar tapado unos 45 minutos.
  9. Una vez haya levado, forramos el molde elegido con papel de hornear. Podéis hacer un solo pan grandote o dos, si usáis moldes tipo plum cake que es lo que he hecho yo. Plegamos la masa como una carta, al igual que antes, y la introducimos en el molde con los pliegues hacia abajo. Pincelamos la parte superior con un poco de leche de avena y decoramos con un puñado de copos de avena.
  10. Dejamos que leve otros 45 minutos dentro del molde.
  11. Encendemos el horno a 200ºC y, una vez que ha alcanzado la temperatura, horneamos el pan (o los panes) por cerca de una hora.
  12. Cuando estén hechos apagamos el horno, desmoldamos y dejamos enfríar dentro del mismo, con la puerta entreabierta para evitar que se humedezca demasiado la masa.
Y para completar tu felicidad, úntale una buena capa de mantequilla de cacahuete.

Y para completar tu felicidad, úntale una buena capa de mantequilla de cacahuete.


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