Chorizos veganos (testados con éxito en barbacoa carnívora) 5


Cuando la gente me pregunta si no extraño la carne, tengo dos respuestas posibles. La simple es no, para nada. Lo cual es verdad ya que nunca he muerto por ella, pero para cuando la conversación lo merita y el interlocutor tiene ganas de escucharme, tengo una versión larga. Esa es la que os voy a contar. No, no extraño la carne para nada, pero si es cierto que tengo grandes recuerdos asociados a comidas, rituales, reuniones en las que estaba presente. Por ejemplo, extraño el crepitar del fuego en la chimenea de mi pueblo los primeros chorizos del año (todavía frescos) se asaban con todos reunidos a su alrededor, hipnotizados por las llamas. Recuerdo el poder terapéutico de los cocidos de mi abuela cuando íbamos al pueblo los domingos, como el primer bocado me asentaba el estómago y para el final del plato ya no había indicio de resaca. Y si hay algo que me gustaba en los asados, eso era el chimichurri. En realidad, creo que la carne era una excusas para inundar mi plato con esta salsa.

Ahora no comería el chorizo, ni el cocido, ni la carne bañada en chimichurri, pero me gustaría revivir los domingos de cocido o las llamas del chorizo. Yo me haría cualquier otra cosita, claro, porque al final he comprendido que lo que se extraña es el momento, no la comida. Pero cuando vi en Dimensión Vegana esta receta de chorizos no pude resistirme a probarla. Por un lado, porque si salían bien me luciría un montón en el próximo asado, donde siempre me miran con pena cuando como verduras (a veces, no comprenden lo feliz que soy con ellas :) ). Por otro, porque por fin iba a poder comerme un choripan empapado en chimichurri ¡yuhuuu! O sea, cociné el chorizo porque llega un punto que queda mal que me zampe el chimichurri con pan hehe. Y, la verdad, no tenía mucha fe de que supieran realmente parecidos al chorizo de verdad y no me importaba. Me gustaba la idea de intentarlo y de último era un buen formato para cocinar seitán con algo más de gracia en las parrilladas. Pero os puedo asegurar que el resultado es tan espectacular que sorprendió a todos aquellos que lo probaron, todos carnívoros menos yo, hasta el punto de que algunos dudaron si era carne o no. Obviamente, no sabe igual que el chorizo de toda la vida, pero recuerda mucho a él y servido con el mejor chimichurri del mundo (es decir, el de mi carnívoro) era un manjar de diosas.

No tengo muchas fotos ya que los testé en una barbacoa y se me fue la luz antes de que estuvieran listos, solo tengo de lo choris crudos y de los choris cocidos.Intenté hacerlas con el chori ya asado, pero salieron un horror. Sé que así no transmiten mucho pero fiaros de mí y probadlos.

Chorizos veganos con seitán, soja y especias.

Los choris recién preparados, antes de cocerlos. Después se ponen mucho más rojos y, a la parrilla, son facilmente confundibles con chorizo “de verdad”.

INGREDIENTES:

  • 1/4 taza de arroz hervido con poca sal (es un puñadito de arroz en crudo)
  • 4 cucharadas de soja texturizada
  • 80 ml de salsa de soja
  • 3 cucharaditas de aceite de oliva
  • 250 g de gluten
  • 3 cucharadas de pimentón (ahumado, mejor)
  • 1/2 cucharada de pimentón picante (yo le pondría una incluso, porque adoro el picante, pero me corté por los demás)
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 60 g de pan rallado
  • Unas gotas de aroma de humo (yo no tenía, así que a sugerencia del carnívoro utilicé una salsa para barbacoa de Jack Daniels ahumada que tenía él y quedó perfecta)
  • 350 ml de agua aproximadamente

 

PREPARACIÓN:

        1. Lo primero que hacemos es poner a hervir el arroz y a hidratar la soja texturizada en un vaso cubierta con 80 ml de salsa de soja y unos 150 ml de agua tibia. O a ojo, la ponemos en un vaso, llenamos un tercio con soja y cubrimos el resto con agua.
        2. Mientras vamos preparando los ingredientes secos. En un bol grande, ponemos el gluten, el pan rallado, el pimentón y el ajo. Mezclamos a conciencia.
        3. Cuando la soja haya aumentado de volumen al hidratarse, la colamos reservando el líquido, la mezclamos con tres cucharaditas de aceite de oliva y la agregamos al gluten. Agregamos también el arroz y removemos bien.
        4. Con todo integrado, comenzamos a agregar los ingredientes líquidos. La cucharada de salsa ahumada o el humo, el líquido que nos sobró de hidratar la soja y unos 150 ml de agua más. Sí, sé que os sobran unos 50 ml de la cantidad que indico, pero primero vamos a remover bien así y, después, si la mezcla está algo seca aún, agregamos el resto. Yo tuve que ponerle todo.
        5. Ahora toca darle forma a nuestros chorizos veganos. Para ello, lo mejor es que veáis en este vídeo de Dimensión vegana, de donde adapté la receta, como lo hacen porque es mucho más ilustrativo que explicarlo.

6. Por último vamos a poner a hervir los chorizos veganos en una olla con abundante agua y unas hojas de laurel. Desde que comience a hervir contamos 20 minutos, apagamos y dejamos enfriar dentro del agua.

7. Para conservarlos, los guardamos en una fiambrera cubiertos con el agua de la cocción y sin sacar del plástico tanto en la nevera (duran perfectos tres o cuatro días) como en congelador (duran meses). A la hora de comerlos, los utilizamos como cualquier otro chorizo. Podemos hacerlo en el horno, en la parrilla, freírlo, agregarlo a un sofrito cortado en trocitos, etc. Para que quede óptimo en la parrilla, los dejamos un rato enteros, después partimos a la mitad, pincelamos con chimichurri y dejamos que termine de cocinarse bien.


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