Rawvegan banoffee pie o la versión saludable y crudivegana de una bomba calórica 1


Últimamente, estoy cada vez más interesada en la alimentación rawvegan o crudivegana. Hace varios meses oí hablar por primera vez de la dieta 80/10/10 a través de una noticia en la que se llevaban las manos a la cabeza con un titular que rezaba algo así como: “Embarazada sigue una extraña dieta que incluye hasta 20 plátanos diarios”. Hablaban de la modelo australiana Loni Jane, la cual, por si os interesa, ha dado a luz hace pocos meses a un hermoso y perfectamente saludable bebé. Me llamó tanto la atención que me puse a investigar sobre ella y su dieta, con lo que llegué al Dr. Douglas Graham y a su libro sobre la forma de alimentación (y, casi diría, de vida) 80/10/10.

Los números 80/10/10 hacen referencia a la proporción que deberíamos ingerir de cada grupo de nutrientes (carbohidratos/proteínas/grasas) para optimizar nuestra energía y nuestra salud. Es decir, un 80% de nuestras calorías debería provenir de los hidratos de carbono simples, aportados mayoritariamente por la fruta que se ingiere en grandes cantidades tanto al desayuno como a la comida. Las cenas también incluyen fruta, además de grandes ensaladas de hojas verdes que suponen la principal fuente del 10% de proteínas que debemos consumir diariamente. Finalmente, se pueden incluir en la ensalada o en alguna otra de las comidas pequeñas cantidades de frutos secos, semillas, aceitunas, coco o aguacates con cuidado de que las calorías provenientes de la grasa no sobrepasen el 10% diario. Además de la nutrición, Graham considera otros factores, como el ejercicio, la exposición diaria a la luz solar o suficientes horas de sueño nocturno, como parte básica de su programa.

En general, la 80/10/10 es sencilla de entender y practicar, pero es difícil hacer un cambio tan radical en nuestra alimentación y seguirla a rajatabla, incluso aunque ya seamos veganos o crudiveganos. Lo bueno, es que no es necesario hacer las cosas al pie de la letra para comenzar a notar beneficios. El propio autor, nos anima a comenzar con pequeños cambios, como la inclusión de mayores cantidades de fruta en nuestra dieta habitual o la sustitución de nuestro desayuno por un gran batido de frutas, hasta lograr acercarnos cada vez más a sus parámetros. Si os interesa este tema, os recomiendo que leáis el libro, aunque, por supuesto, si queréis conocer algunos detalles más, también puedo preparar un post más amplio sobre el mismo.

Si nos ponemos estrictos,el chocolate no es crudivegano, pero le da un toque irresistible ;)

Si nos ponemos estrictos,el chocolate no es crudivegano, pero le da un toque irresistible ;)

Ahora, os dejo con una receta deliciosa, que aunque no se ajusta a los parámetros 80/10/10, si es una buena forma de acercarse a crudiveganismo y comprobar que se pueden hacer auténticas maravillas. ¿Habéis probado alguna vez la Banoffe Pie, esa tarta deliciosa hecha de bananas y dulce de leche con nata por encima? Si, es muy rica, pero una auténtica bomba. Por eso, he pensado que sería una buena idea hacer una versión algo más saludable y, por qué no, crudivegana. Y así ha nacido esta Rawvegan Banoffee Pie, que aunque no deja de ser demasiado calórica y pesada para un consumo habitual, está compuesta de ingredientes vivos y saludables que nos proporcionan un buen chute de energía y todos los beneficios de los frutos secos (nueces y dátiles), la banana y el coco, en forma de delicioso capricho con el que sorprender a esos invitados que ponen cara rara al escuchar la palabra crudivegana o con el que deleitarte a ti misma de vez en cuando.

Podéis presentarla en forma de tarta o de tartaletas individuales como he hecho yo esta vez. Me han salido cuatro, una de unos diez centímetros de diámetro y tres más pequeñitas (tamaño cupcake).

 

Los mini banoffee pies crudiveganos listos para hincarles el diente.

Los mini banoffee pies crudiveganos listos para hincarles el diente.

INGREDIENTES:

Para la base

  • 3/4 taza de nueces pacanas
  • 8 dátiles (Si son medjool, que sería lo ideal, quizás baste con 6)
  • 3 cucharadas de avena

Para el caramelo (os sobrará la mitad)

  • 25 dátiles
  • Agua caliente (cantidad necesaria para cubrirlos)

Para el relleno

  • 1 banana
  • Caramelo

Para la decoración

  • 300 ml de crema (nata) de coco o, en su defecto, leche de coco + 1 cucharada de sirope de arce
  • Chocolate negro + 1 cucharada de aceite de coco (o una mezcla de cacao, sirope de ágave y aceite de coco).

PREPARACIÓN:

Para la base

  1. Unas horas antes de comenzar (o la noche anterior), ponemos en remojo las nueces para activarlas (si no sabéis cómo y por qué se deben activar las nueces y semillas antes de su consumo, os recomiendo leer este post de Lala Kitchen). Si no tenemos dátiles medjool (que son más grandes y súper jugosos), dejamos los dátiles que vayamos a usar también en remojo.
  2. A la mañana siguiente (o unas 6 horas después), escurrimos nueces y dátiles y procesamos junto con las tres cucharadas de avena.
  3. Debemos obtener una especie de migas que se compacten facilmente al presionarlas contra la base y los laterales del molde o moldes que vayamos a utilizar. Las distribuimos sobre las mismas lo más uniformemente posible y llevamos al congelador por, al menos,un par de horas.

Para el caramelo

  1. Al igual que con la base, debemos comenzar la noche anterior o unas horas antes, colocando los dátiles (sin hueso) en un recipiente y cubriéndolos con agua tibia. Si vertemos agua hirviendo sobre ellos, aceleraremos el proceso y estarán en una horita.
  2. Cuando estén tiernos, los trituramos añadiendo el agua del remojo poco a poco hasta obtener una especie de caramelo espeso que podremos utilizar para muchas más cosas, ya que con la cantidad indicada sale el doble de lo que se necesita.
Así debe quedar tu caramelo de dátiles.  Te recomiendo hacer más cantidad de la necesaria ya que podrás usarlo para endulzar otros postres, batidos o ¡lo que quieras!

Así debe quedar tu caramelo de dátiles. Te recomiendo hacer más cantidad de la necesaria ya que podrás usarlo para endulzar otros postres, batidos o ¡lo que quieras!

Para el relleno

  1. Cuando la base esté suficientemente congelada como para no correr el riesgo de desmoronarse si la tocamos mucho, comenzamos a rellenarla. Para ello, cortamos una banana en rodajas finas (medio centímetro o incluso algo menos si hemos optado por hacer pequeñas tartaletas). A continuación,distribuimos una capa de caramelo encima de la o las bases. Cubrimos con las rodajas de banana y repetimos con otra capa de cada: caramelo, banana. Reservamos en el congelador hasta su consumo.

Para la decoración

  1. Dejamos la crema de coco,así como las varillas y el bol donde vayamos a montarla en la nevera unas cuantas horas. Si vais a hacerlo con leche, tenéis dos opciones. La primera es montarla tal cual, ya que debido a su alto contenido graso, funciona perfectamente. La segunda es separar la nata del agua. Para ello, tenéis que dejar toda la noche la lata o brick de leche en la nevera y por la mañana, sin agitarla, separar la parte superior con una cuchara. No funciona siempre, depende mucho de la marca de leche de coco, pero, generalmente, al dejarla en frío, la parte más grasa (la nata) se solidifica en la superficie, mientras que la parte acuosa se decanta.
  2. Con la crema o leche y los utensilios necesarios bien fríos, procedemos a montarla,batiendo a velocidad media. Cuando comience a tomar cuerpo,añadimos una cucharadita de sirope de arce y continuamos batiendo hasta que este firme. No os recomiendo endulzarla más puesto que el resto de la tarta ya es muy dulce. Reservamos en la nevera hasta el momento de usarla.
  3. Cuando vayamos a comer nuestra Rawvegan Banoffee Pie, fundimos el chocolate (o mezclamos en un bol aceite de coco con cacao puro y sirope de ágave para endulzar) y sacamos las tartas del congelador. Colocamos unas cuantas cucharadas de la crema de coco encima de cada una y, a continuación, decoramos con el chocolate fundido. Servimos de inmediato o reservamos en la nevera un rato. Si vamos a tardar mucho en consumirlas, podemos guardarlas completamente montadas en el congelador. Pero en ese caso, recordad sacarlas al menos 20 minutos antes de servirlas para que se ablanden un poquito.
Y, por supuesto, no podía dejaros sin ver el corte. Una capa crocante, un relleno bien dulce, blandito y jugoso, coronado con muuucha crema de coco y un toque de chocolate. ¡Delicioso!

Y, por supuesto, no podía dejaros sin ver el corte. Una capa crocante, un relleno bien dulce, blandito y jugoso, coronado con muuucha crema de coco y un toque de chocolate. ¡Delicioso!

 


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