¿Es la dieta vegetariana más efectiva que la quimioterapia en la lucha contra el cáncer? 3


Forks over knives es un documental rodado hace tres años en China, Canadá y EEUU que estudia la relación entre salud y alimentación a través de las trayectorias de los doctores Colin Campbell y Caldwell Esselstyn, así como diferentes estudios científicos y testimonios de médicos y pacientes que han podido comprobar por sí mismos esta relación.

Hace un par de días que lo saqué del cajón de “pendientes” y me decidí por fin a verlo. ¿Os acordáis de cuándo os hablé sobre Max Gerson y el documental “Una hermosa verdad”? En él, un adolescente norteamericano inicia una investigación que lo lleva recorrer EEUU,México y Canadá para constatar los conocimientos que han llegado a él a través del libro escrito por el doctor Gerson. De nuevo, os recomiendo vivamente verlo, junto con Fork over knives, ya que ambas investigaciones llegan a la misma conclusión: no hay mejor medicina que una alimentación basado en frutas y verduras, baja en grasas, con alimentos no procesados, no transgénicos e integrales.

Tweet: “El doctor del futuro no curará al humano con medicina, si no que curará y prevendrá la enfermedad con la nutrición”(T. Edison)

Tenedores sobre cuchillos

En Tenedores sobre cuchillos, Lee Fulkerson saca a la luz numerosos estudios que demuestran claramente la relación entre el consumo de proteína animal y la incidencia de cáncer. Criados y educados en diferentes estados, los doctores Campbell y Esselstyn siguieron, sin saberlo durante mucho tiempo, trayectorias paralelas que sirven como guía del documental.

Colin Campbell fue criado en una granja y creció convencido de que la leche de vaca era un alimento saludable y necesario para la nutrición humana. Estudió veterinaria, nutrición y bioquímica en Pennsylvania antes de entrar a formar parte del equipo de investigación del MIT. En 1960, se encontraba en Filipinas trabajando en un programa de alimentación para niños malnutridos cuando realizó el primer descubrimiento que puso en duda las que había considerado verdades universales de la nutrición. Por una cuestión de presupuesto, las proteínas animales fueron eliminadas del menú. Un tiempo después, Campbell descubrió un estudio según el cuál las familias más ricas de Filipinas (que sí consumían proteína animal), eran más propensas a tener un hijo con cáncer de hígado (un tipo de cáncer que afecta casi exclusivamente a adultos). Al poco, encontró los resultados de un experimento llevado a cabo con ratas, de las cuales la mitad fueron alimentadas con un régimen que proveía el 20% de sus calorías diarias de la caseína y, la otra mitad, con un régimen que aportaba solo un 5% de dicha proteína. En él, un alto porcentaje de las ratas que consumieron un 20% de caseína desarrollaron cáncer, mientras que en las que consumieron el 5% no solo no se produjeron casos de cáncer, si no que aquellas que ya lo tenían, lo revertieron.

En 1975, Colin repitió el experimento de las ratas y la caseína con resultados muy parecidos. Pero no se limitó a dividir a las ratas en dos grupos,si no que alimentó a un mismo grupo de ratas de manera alternativa con un 20 y un 5% de caseína (cambiando el régimen cada tres semanas). Lo que descubrió fue más increíble aún, puesto que las mismas ratas desarrollaban y curaban el cáncer según variaba su alimentación. Además, al sustituír en un grupo de ratas el 20% de caseína por la misma cantidad de proteínas vegetales, tampoco llegaban a desarrollar cáncer. Las evidencias estaban ahí, aunque todavía no había comprendido cual era la causa o mecanismo de estas reacciones. Ahora quería probar su experimento en humanos y no tardó en tener oportunidad.

En ese mismo año, el primer ministro chino es diagnosticado con cáncer de vejiga y decide aprovechar lo que le queda de mandato y de vida, ordenando el mayor estudio sobre nutrición realizado hasta la fecha. Más de medio millón de investigadores se dedicaron durante dos años a catalogar los patrones mortales en los diferentes tipos de cáncer en el país, dando lugar al “Atlas del cáncer en China”. Cuando Colin Campbell descubrió este libro, le llamó la atención las grandes diferencias (hasta 400 veces más) en la incidencia de cáncer según las regiones. Junto con el doctor Chen, iniciaron entonces un estudio en el que tomaron en cuenta factores nutricionales y ambientales de más de 65 condados chinos para comparar más de 300 variables posibles en el desarrollo de cáncer.

En 1990, Campbell y Chen publicaron el “Estudio de China” sobre “dieta, estilo de vida y mortalidad” en el que identificaron más de 94 000 correlaciones entre alimentación y cáncer que se podían resumir en una sola premisa: la dieta vegetariana baja en grasas en la que predominan las frutas y vegetales frescos y orgánicos (plant based diet, en inglés) es la que presenta un menor índice de mortalidad.

Tweet: La dieta vegetariana baja en grasas en la que predominan frutas y vegetales frescos orgánicos es la que presenta menor índice de mortalidad.

Casi al mismo tiempo que Colin, desarrollaba su carrera como médico Caldwell Esselstyn. Criado también en una granja y consumidor de carne durante su infancia y juventud, Esselstyn terminará adoptando una dieta vegana tras descubrir su importancia en la prevención y cura de diversas enfermedades. Sus dudas comienzan al estudiar la incidencia de cáncer en EEUU y compararla con el de otros países como Japón, China y Filipinas, descubriendo que en cualquiera de ellos era mucho menor que en el primero. Más tarde, descubre datos sobre la salud de los noruegos en la II Guerra Mundial que terminan de romperle los esquemas. Durante el asedio nazi a Noruega, los habitantes del país sobreviven a base de alimentos vegetales a haber sido confiscadas las fuentes de proteína animal como alimento para las tropas. Durante este periodo cae brutalmente la incidencia de ataques al corazón y derrames cerebrales entre los noruegos. Acabada la guerra, la población vuelve a su dieta habitual a base de productos animales y las cifras de dichas enfermedades vuelven a subir.

Tras años de investigación y pruebas sobre la alimentación óptima en sus pacientes cardiacos, en 1990 el “Estudio de China” cae en manos de Esselstyn que por fin conoce al doctor Campbell. Tras su encuentro, Caldwell decide eliminar los lácteos de la dieta de sus pacientes, obteniendo mayores mejorías en su salud con la dieta completamente vegana. Desde entonces, Esselstyn, toda su familia y sus pacientes siguen una dieta estrictamente vegana y baja en grasas que no incluye alimentos procesados. A lo largo del documental, Fulkerson entrevista a varios pacientes del doctor que consiguieron revertir su enfermedad y están hoy mejor que nunca gracias a ese cambio en su estilo de vida y alimentación.

Si os interesa el tema, os recomiendo ver “Forks over knives” y leer el “Estudio de China” para profundizar. Merece mucho la pena 😉 Ah, y vuelvo a recomendaros la lectura del libro “The 80/10/10 diet” de Douglas Graham del que os hablaba el otro día y que aboga exactamente por el mismo tipo de dieta.


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