Batido verde de pera y acelga y por qué vuelvo a estar en primavera


¡Muy buenos días! ¿Adivinas desde dónde te escribo hoy? Si me sigues en Instagram, probablemente conozcas la respuesta y, si no, aquí te dejo mi cuenta 😉 . Hoy te escribo desde Argentina, concretamente desde Esquel, Chubut, la tierra de mi carnívoro. Este pueblo (bueno, es una ciudad pequeña) patagónico me tiene enamorada desde la primera vez que vine. Esta es mi tercera visita y también la mas larga, puesto que nos quedaremos hasta el 28 de enero y, después, una semanita mas en Buenos Aires antes de volver a Barcelona (lo aviso por si alguien me lee desde la capital y se quiere ofrecer a enseñarme algún lugar donde hagan ricos batidos 😉 . Es decir, disFRUTAremos aquí casi todo el verano austral, siiiiii =D.

Esquel es un gran desconocido incluso dentro de su propio país. El vecino Bariloche se lleva toda la fama y también todo el turismo masivo, lo cual es una pena para todos los que se pierden conocer esta joya de lugar, pero permite a Esquel conservar su magia y naturaleza virgen, para alegría de los oriundos y de los que por un motivo u otro acabamos aquí. Esquel está rodeado de bosque, lagos y montañas, de hectáreas de selva valdiviana casi inexplorada, de hielos eternos y, en invierno, una nieve excelente según  los esquiadores expertos (yo siempre he venido en verano).  Sobran los motivos para visitarlo, conocerlo y amarlo y mi primera reaccion como periodista de viajes fue querer gritarlo a los cuatro vientos, atraer turismo a semejante lugar.  Sin  embargo, cuanto más propio lo siento y, sobre todo, desde que vivo en Barcelona y compruebo  día a día el desastre que el turismo masivo puede ocasionar, más me invade el deseo de que sigan siendo una minoría los viajeros que recorren esos 300 km que lo separan de Bariloche, al menos, mientras no se puedan filtrar aquellos educados y respetuosos con el medio ambiente, con la cultura y con el lugar de los demás..

Batido verde en el jardín

Batido verde, entorno verde…¿qué más puedo pedir?

Una de las primeras cosas que he hecho nada  más llegar, ha sido visitar la frutería y pedirle la licuadora a mi suegra. Aclaro que licuadora aquí es lo que en España conocemos como batidora de vaso, mientras que lo que allí conocemos como licuadora (la que separa el jugo de la pulpa) es acá la juguera. Así que hoy en cuanto me ha dado hambre, me he preparado un batido verde de peras y acelgas que me ha sabido a gloria. Es uno de los batidos verdes más sencillos que conozco y , sin embargo, me encanta y me salva cuando no tengo acceso a tanta variedad de frutas como me gustaría. Ojo que aquí entra el verano y voy a gozar con la de frutas deliciosas a las que podré acceder, ¿sabéis que es la tierrra de la fruta fina (frutos del bosque)? Mmmm ya me imagino un paraíso de moras, frambuesas y frutillas (fresas), pero tengo que esperar un poco más.  De momento, he comprado algunas cositas básicas, ya que justo esperaban nueva mercancia en la frutería, asi que hoy pasaré a ver quee hay de fresco y nuevo.

Lo bueno es que, me leas de allá o  de acá, seguro puedes hacerte este  batido para desayunar mañana ¿o acaso no consigues peras y acelgas tanto en otoño como en primavera? Si lo prefieres, también puedes usar espinacas en lugar de acelga, yo lo hago de ambas formas y no hay mucha diferencia, es un batido ligero y dulce con un puntito amargo delicioso.   Así que te dejo la, por así decirlo, receta y me voy a echar una carrera que no me he ejercitado tanto como me gustaría en las últtimas semanas y necesito empezar a recuperar la forma y la rutina.

 

Desayuno en el jardín

Verde que te quiero verde…

INGREDIENTES:

  • 2 peras grandes (3 o 4 si son  muy pequeñas)
  •  Un buen puñado de accelgas o espinacas
  • 1 vasito de agua

PREPARACIÓN:

  1. Lavamos bien los ingredientes y los picamos en trozos con  los que nuestra batidora pueda lidiar. La cantidad de hoja verde y de agua que añadimos va un poco en gustos. Si es tu primer batido verde,  pon pocas acelgas y prueba. Si te gusta, puedes añadir alguna más y a medida que  te vayas acostumbrando al sabor, vete aumentando paulatinamente la cantidad de hoja verde hasta lograr que sea al menos un 40% de tus batidos. Con el agua, prueba con un vaso pequeño y añade más si queda demasiado espeso para tu gusto.
  2. Siente, disfruta, nútrete, saborea y sé feliz porque salud y paladar pueden ir de la mano.

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