Hamburguesas vegetales de quinoa y calabaza 1


Ya sé que estamos a mediados de enero, pero como más vale tarde que nunca y no había podido conectarme hasta ahora, ¡feliz año!

¿Qué tal todo? ¿Cómo te está tratando el 2015? ¿Te has hecho muchos propósitos para este nuevo año o prefieres ir viendo cómo fluyen las cosas?

Veggie burguers de quinoa y calabaza

Yo he estado viajando, han sido unas fiestas moviditas, con muchos kilómetros andados y mucha Argentina conocida. Ahora ya de vuelta en Esquel, me toca enfrentarme a los doce meses que se vienen y planificar metas y etapas. En menos de un mes estaré otra vez en Barcelona y, para ese entonces, quiero tener bien claro lo que quiero y lo que voy a hacer para conseguirlo, así que a eso dedicaré una parte importante del tiempo que me queda aquí. No soy una obsesa de la planificación, pero con tantas idas y venidas o me propongo objetivos firmes o pierdo muchísimo tiempo readaptándome, organizándome y siento que, cuando por fin consigo establecer una rutina, me mudo de nuevo. ¿Algún consejo para organizarme mejor?

Algo que me llama la atención (y que, todo sea dicho, me tiene un poco saturada) es que aquí, en Argentina, todo se celebra con un asado, desde reencuentros o bienvenidas hasta el simple hecho de que sea sábado, pasando por bodas, bautizos, noches buenas y fines de años. ¡Toooodoooo! El asado es toda una institución y pobre de quien se meta con él. Sí, ya sé que esto no es ninguna novedad, es como el mate, el truco o el chamuyo, parte intrínseca de la argentinidad, pilares de la idiosincrasia de esta nación. Sin embargo, ha sido durante estas fiestas cuando me he dado cuenta de que realmente NUNCA se cansan de ello, si hay una excusa, hay un asado y, si no, se inventa… aunque solo hayan pasado dos días del último. Desde el primer momento en que puse un pie en Buenos Aires, comencé a especializarme en el arte del asado vegetariano y, ya hace tiempo, publiqué una entrada con cinco ideas para un asado vegetariano. Algunas (creo que dos) de las opciones que proponía incluyen lácteos y huevos porque todavía el veganismo me quedaba muy lejano en aquella etapa, pero todo se puede adaptar con un poco de imaginación. Realmente, a mí cualquier verdura a la parrilla ya me sabe a gloria y, si es macerada con algunas hierbas y especias, ya ni te cuento. Pero por aquello de mostrar las infinitas posibilidades del veganismo siempre trato de currarme algunas cosillas más llamativas, como, por ejemplo, estas hamburguesas veganas de quinoa y calabaza. Sorprenderán a cualquier omnívoro al que se las des a probar, prometido. Por supuesto, se pueden hacer también al horno o en la sartén.

Las hamburguesas veganas son una buena opción para triunfar entre los más carnívoros

Estas hamburguesas veganas de quinoa y calabaza son aptas para vegetarianos, veganos, celíacos, intolerantes a la lactosa y alérgicos al huevo. Además, son una excelente fuente de proteínas y carbohidratos con un índice glucémico bajo.

La quinoa es uno de los “pocos” alimentos vegetales que poseen todos los aminoácidos esenciales en la proporción requerida por nuestro cuerpo para formar proteínas, es decir, una fuente de proteínas de alto valor biológico. Además, se asimila mucho mejor que las proteínas completas de origen animal. El consumo de este pseudo cereal, que constituye hace cientos de años una parte importante de la dieta de los países andinos, se ha extendido en los últimos años en todo el mundo por méritos propios. No tiene gluten, ya que no es un cereal, aunque se emplee como tal, si no una semilla, posee hidratos de carbono de lenta absorción, 15 gramos de fibra por cada cien gramos y un bajo índice glucémico y, bien preparado, tiene un sabor delicioso. Digo bien preparado porque, si no eliminamos la saponina mediante el lavado y remojo previo, su amargor arruinará el precioso sabor de la semilla. Así que recuerda dejarla en remojo la noche anterior para eliminar los antinutrientes y activarla y, antes de cocinarla, enjuagarla muy, muy bien, hasta que deje de salir espuma que es la señal que ya hemos eliminado la saponina. A partir de ahí, puedes cocinarla de la misma manera que harías con el arroz y combinarla con lo que más te apetezca, por ejemplo, con calabaza, para formar estas hamburguesas vegetales de quinoa y calabaza que podrás degustar al plato, combinadas con una ensalada, como las prefiero yo, o entre dos panes como una hamburguesa convencional.

Con las cantidades que te doy, salen entre seis y ocho hamburguesas, dependiendo del tamaño. Si vais a comer varios, te recomiendo que hagas el doble de cantidad, ya que se conservan muy bien congeladas y así tendrás solucionada otro par de comidas sin apenas esfuerzo extra. A la hora de comerlas, las cocinas directamente congeladas y en quince minutos tienes la comida o la cena lista.

HAMBURGUESAS VEGETALES DE QUINOA Y CALABAZA

Hamburguesas veganas de quinoa y calabaza con ensalada de sandía

INGREDIENTES:

  • 400 g de puré de calabaza
  • 400 g de quinoa cocida
  • 2 Cdas de semillas de lino molidas
  • 1 Cda cebolla en escamas
  • 1 cta curry
  • 1 cta nuez moscada
  • 1 cta pimienta negra
  • 1 cta cayena
  • Sal

PREPARACIÓN:

  1. Lo primero que hacemos es poner las semillas de lino en remojo con dos cucharadas de agua para que vayan soltando el mucílago que será el aglomerante de nuestras hamburguesas.
  2. A continuación, si aún no lo hemos hecho, cocemos la quinoa, tras lavarla como explico arriba, con tres veces su volumen en agua hasta que se haya absorbido toda y procesamos la calabaza hervida o asada para hacer el puré.
  3. Cuando tengamos la quinoa y la calabaza frías y el lino tenga una textura gelatinosa o como de clara de huevo, mezclamos todos los ingredientes, ajustando la sal y las especias a nuestro gusto.
  4. Dejamos reposar tapado por lo menos media hora y, después, formamos las hamburguesas. Agarramos puñaditos de la mezcla, hacemos bolitas y las aplanamos hasta dejarlas del tamaño y grosor deseadas. Mejor que no sean muy grandes, ya que sería más difícil manipularlas. Podemos ayudarnos de un aro de emplatar o un molde de hamburguesas para darles una forma más perfecta.
  5. Una vez hechas, congelamos las que no vayamos a usar, separadas entre sí con papel film. Las otras las cocinamos en la parrilla, en una sartén con un poquito de aceite de oliva virgen extra o en el horno a 180ºC en una fuente engrasada, unos diez minutos por cada lado, hasta que estén doraditas. Disfrutamos como más nos guste. A mí, me encantan con alguna ensalada o, en versión mini, haciendo montaditos con alguna verdura. ¿Y a ti?

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