¿Qué es la leucocitosis postprandial o digestiva?


Hace días, cuando os contaba mi experiencia en el Congreso de Alimentación Viva y Saludable, mencioné casi de pasada el tema de la leucocitosis digestiva y prometí que lo explicaría con más detalla en otro post. Así que aquí estamos. ¿Qué es eso de la leucocitosis postprandial y que tiene que ver con la alimentación cruda o viva?

El descubrimiento de la leucocitosis postprandial o digestiva se lo debemos a Rudolf Virchow, el padre de la patología moderna, que en 1897 acuñó el término. La leucocitosis es un aumento repentino del número de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Esto sucede cada vez que estas células detectan la presencia de un cuerpo extraño en el organismo, como virus o toxinas, puesto que su función es neutralizar las amenazas. El conteo normal de glóbulos blancos esta entre 7000 y 11000 por microlitro de sangre, cuando aumentan por encima de ese límite se considera indicador de enfermedad. Virchow descubrió que, en todos sus pacientes, el número de leucocitos aumentaba durante el proceso digestivo y lo consideró, por tanto, un fenómeno normal.

En 1930, Paul Kouchakof revisó el descubrimiento de Virchow, mediante un estudio en el que analizaba la sangre de  los participantes tras la ingesta de diferentes alimentos. Notó que la leucocitosis postprandial o digestiva solamente ocurre tras ingerir alimentos cocinados. A mayor temperatura de cocción, más se eleva el número de leucocitos. Esto se debe a que el cuerpo ve a los alimentos cocinados como una amenaza, ya que con el calor se desnaturalizan y pierden la mayoría de las enzimas que colaboran a su correcta digestión y asimilación. De esta forma, el cuerpo debe enviar a los leucocitos a terminar un trabajo que debería hacer el sistema digestivo con ayuda de las propias enzimas de los alimentos. El problema de esto es que mientras el sistema inmune tenga que dedicar sus recursos a colaborar en la digestión, estaremos desprotegidos ante otras amenazas y seremos más propensos a enfermarnos.

alimentos-vivosLa buena noticia es que Kouchakof también notó que la leucocitosis se atenuaba si se combinaba la ingestión de alimentos cocinados a temperaturas no tan altas con alimentos crudos. Por eso es muy importante, e insisto siempre, incluir frutas y verduras crudas en nuestra dieta. No es necesario renunciar a la comida cocinada para siempre, pero sí, aumentar la ingesta de crudos y elegir lo métodos de cocción menos agresivos. Deja los alimentos fritos o cocinados en la olla exprés para ocasiones especiales y opta por la cocción al vapor o el estofado a baja temperatura en su lugar. Para contrarrestar la leucocitosis digestiva, acompaña siempre tu comida cocinada de una buena cantidad de ensalada, la proporción ideal es el doble de comida cruda que cocinada, intercalando bocados de ambas. Y de vez en cuando dale a  tu cuerpo un respiro con comidas 100% crudas, que una vez que empieces, verás que no cuesta nada y que te sientes muchísimo mejor, llena de energía y radiante.

¿Habías oído hablar de la leucocitosis postprandial o digestiva antes?

Por desgracia, la comunidad médica no le ha dado mucha importancia a los estudios de Kouchakof, que fueron publicados como “La influencia del alimento cocinado en la sangre de los humanos” en el libro Nuevas leyes de la alimentación humana, publicado en 1937 en Lausanne, Suiza, por la Societé Vaudoise de Sciences Naturelles.

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