Ruta vegana por Buenos Aires


Evitar los productos animales, no es tarea fácil en un país como Argentina, donde el asado es deporte nacional y los camareros te miran con una cara entre la extrañeza y la pena cuando los interrogas en busca de algo vegano que llevarte a la boca. Sin embargo, en Buenos Aires, las personas preocupadas por llevar una alimentación ética, sostenible y saludable llevan un tiempo conquistando espacios sin prisa, pero sin pausa y, en los últimos años, la capital se ha llenado de tiendas, ferias y restaurantes que evidencian el gran aumento del interés y la demanda.

En este último viaje al país de mi carnívoro, he querido aprovechar mis días en la capital para explorar lo más que pudiera la Buenos Aires vegana. Pese a mi empeño, no he podido conocer más que una pequeña parte de la amplia variedad de opciones, pero ésta me ha dejado con muy buen sabor de boca y ganas de más. Te propongo una ruta vegana por Buenos Aires, con algunos lugares que creo que no deberías perderte, pero, sobre todo, te invito a construir la tuya en esta inmensa ciudad que no para de crecer y reinventarse sin perder su esencia.

Detalle de la entrada de Buenos Aires Verde

Detalle de la entrada de Buenos Aires Verde

Hay un barrio que destaca por adaptarse siempre a las nuevas tendencias, por estar siempre en continuo movimiento: Palermo. Por eso no es de extrañar que sea aquí donde más ejemplos podemos encontrar del creciente interés por una alimentación consciente, donde proliferan las tiendas de alimentos orgánicos y los restaurantes que han llevado la alimentación vegetariana a un nuevo nivel, haciendo que cualquier foodie que se precie quiera probar sus platos. Entre ellos, destacan BIO, Kensho o Buenos Aires Verde. BIO fue el primer restaurante de la ciudad en apostar por la comida vegetariana y orgánica, mucho antes de que se convirtiera en una tendencia en alza. Hoy, se mantienen como lugar de referencia para todo el que quiera disfrutar de sus platos elaborados con ingredientes frescos, locales y libres de pesticidas, platos vegetarianos (la mayoría con opción vegana) y veganos a base de vegetales, semillas y cereales sin gluten, con un apartado de crudos. Aunque si hablamos de raw food, sin duda Kensho y Buenos Aires Verde son los máximos referentes.

Detalle de uno de los platos estrella de Buenos Aires Verde: el roll crudivegano.

Detalle de uno de los platos estrella de Buenos Aires Verde: el roll crudivegano.

El chef de Kensho, Máximo Cabrera, ha sido uno de los pioneros del crudiveganismo en Argentina. Aunque es biólogo de formacion, ha dedicado toda su carrera a la investigacion y experimentación en la cocina, concentrándose en la relación del cocinero con el producto, que debe ser orgánico, de temporada y proximidad y al que debe saber sacar su máximo partido. Esto lo ha llevado a especializarse en la cocina creativa viva y enzimática, aquella dónde se busca mantener intactas las enzimas y propiedades de los alimentos, pero también optimizar la experiencia de su degustación mediante preparaciones sorprendentes. Además de una carta en la que platos vivos o crudos conviven con cocinados saludables, Kensho también ofrece clases de cocina para aquellos que no se conformen con saborear, sino que necesiten meter las manas en la masa y poder replicar la experiencia en casa. Aunque no he podido asistir a ninguna, me consta que merecen mucho la pena.

Roll de masa de semillas deshidratadas y nori con vegetales de temporada y queso de    cajú, una delicia indescriptible.

Roll de masa de semillas deshidratadas y nori con vegetales de temporada y queso de cajú, una delicia indescriptible.

Mario Massimino, al contrario que Cabrera, sí se formó en cocina y trabajó en diversos restaurantes clásicos, con todo tipo de ingredientes, antes de dar el salto a la cocina vegetariana y, de ahí, a especializarse en la comida viva.  Su larga trayectoria se refleja ahora en la carta de Buenos Aires Verde, donde la toma de conciencia sobre el origen de lo que comemos y el efecto de los alimentos en nuestro organismo se una a un amplio conocimiento de técnicas de cocina, tanto tradicionales como otras más novedosas ligadas al mundo del raw food, dando lugar a platos que, además de saludables y equilibrados, son una auténtica explosión de sabor. Platos vegetarianos, veganos, crudiveganos y sin gluten, desfilan tentadoramente a lo largo de una carta en la que resulta difícil decidirse. Las bebidas no se quedan atrás, con una colorida oferta de zumos (jugos), batidos (licuados), limonadas y “elixires para el alma” (licuados combinados con vino). Además, cada día ofrecen una serie de platos del día por AR$60 que podrás consultar con anticipación en su Facebook. Ensaladas, sopas, currys raw, hamburguesas vegetales, lasaña o canelones crudiveganos… Los ingredientes, siempre orgánicos y de temporada, toman mil formas, sabores y texturas, garantizando una experiencia única y sorprendente. Uno de sus platos estrella es el roll de masa deshidratada de semillas y nori relleno de vegetales de temporada, queso de castañas de cajú (anacardos), tomates secos y hongos cocinados a 42ºC, que sale con ensalada verde con semillas, cracker raw y veganesa. Os juro que cada bocado es la mezcla perfecta entre suave, crocante, dulce, salado, elástico, umami… mmm, no hay manera de ser justa en su descripción. Pero, ojo, que después de todo esto se viene la carta de postres y, aunque no seáis muy dulceros, os recomiendo muy, mucho, que dejéis un huequito para probar por lo menos una bocha de helado (por supuesto, veganos y sin azúcar) 😉 .

Tarta de manzana con helado crudivegano de sésamo y jengibre. Probablemente, el mejor helado que me he comido hasta ahora.

Tarta de manzana con helado crudivegano de sésamo y jengibre. Probablemente, el mejor helado que me he comido hasta ahora.

Tanto en BIO como en Kensho y Buenos Aires Verdes, podrás llevarte a casa algunos de los productos utilizados por los cocineros y algunos otros productos orgánicos seleccionados por ellos, puesto que además de restaurantes, cuentan con una parte de tienda o almacén. Además, ofrecen servicio de catering y en Buenos Aires Verde, entrega de viandas a domicilio. ¡Aquí el que no se cuida es porque no quiere!

Las vistas a través de los ventanales de Picnic.

Las vistas a través de los ventanales de Picnic.

Si nos vamos hacia el microcentro porteño, zona de oficinistas con poco tiempo para comer, vemos como también ahí la comida viva, saludable y libre de crueldad se ha ido haciendo hueco, pero adaptada a las necesidades del lugar. Aquí, la mayoría necesitan comer algo rápido, sin muchas florituras, que los satisfaga y les de energía para afrontar el resto de la jornada laboral. Por eso abundan las cadenas de comida rápida, las rostiserías y lugares para comer al paso. Pero realmente comer una grasienta hamburguesa o una milanesa con patatas fritas no es la mejor opción si quieres evitar la sensación de pesadez y somnolencia tras el almuerzo. Quizás ese sea uno de los factores que han contribuido a la buena acogida de lugares como Picnic o Vita, que ofrecen menús vegetarianos, mucho más ligeros y saludables, sin perder de vista la rapidez, la satisfacción y la eficiencia. Picnic, ubicado en un enorme local de tres pisos acristalado, posee el mismo funcionamiento que cualquier fast-food, aunque lo que ellos ofrecen encajaría más en la categoría del fast-good y el ambiente está mucho más cuidado, convirtiéndose en un oasis veggie con hermosas vistas del caótico microcentro. Sus platos son una versión vegana y cuidada de los habituales de la comida rápida, ofreciendo tanto platos salado (milanesa de soja o de berenjena, hamburguesa de lentejas o adzuki en pan integral, lasaña vegetal, ensaladas), como dulces (medialunas integrales y sin manteca, muffins deliciosos de diferentes sabores), batidos o licuados variados y jugos orgánicos. Llegas, pides, esperas tu comida y te vas con tu bandeja a donde quieras. Es un sistema que a mí no me convence y no suelo ir a este tipo de sitios, pero, evidentemente, funciona y más en esta zona, como demuestra la abundancia de cadenas archiconocidas de comida basura que lo implementan. Eso sí, para disfrutar al máximo de Picnic, no seas vago y, cuando tengas tu comida, sube las escaleras hasta el último piso, verás que merecía la pena.

Muffin picnic

Vita es más bien una cafetería donde te llevan el pedido a la mesa y te tratan con más mimo. La verdad es que el día que lo visité no estaba en su máximo esplendor, puesto que los cortes de luz (tan habituales en el verano bonaerense) les habían jugado algunas malas pasadas, arruinando sus batidoras (licuadoras)* y no permitiéndoles tener disponible toda su oferta habitual. Así que me quedé con las ganas de probar unos licuados (batidos) muy tentadores, pero pude probar algunos de sus jugos y algo de su reposteria. Concretamente, una tarta de mousse de chocolate espectacular, súper fresca y para nada pesada, con el punto justo de dulzor y un toque magistral de acidez, y un cinamon roll  o caracola de canela que me enamoró con su jugosidad y su intenso sabor a esa especia que tanto me gusta. Me tenté también con la oferta de sus platos salados, pero no llegué a probarlo.

Tarta mousse de chocolate Vita

Tarta mousse de chocolate Vita

Saliendo ya del microcentro, en uno de los barrios con más historia de la ciudad, San Telmo, tenemos un lugar donde la mayoría de la carta es veggie, pero en la que se han colado algunos (pocos) platos con pollo o pescado. Es un buen lugar para ir si tienes que comer con alguien que se niega a entrar a un vegetariano, en Hierbabuena los dos podréis salir contentos. Otro flexiteriano que ya lleva abierto algunos años en la ciudad es Artemisia, aunque aquí el único animal que se sirve es pescado. De este último, os recomiendo encarecidamente la limonada de jengibre para beber. Aunque ahora la sirven en todos lados, ellos fueron pioneros y la hacen muy, muy rica.

Licuado/jugo de manzana, pera y zanahoria y caracola de canela.

Licuado/jugo de manzana, pera y zanahoria y caracola de canela.

Si además de comer, a ti lo que te gusta es cocinar, curiosear nuevos productos, descubrir frutas que no conocías o comprar ingredientes extraños, deberías, en primer lugar, programar tu visita a la ciudad para que coincida con la celebración del Buenos Aires Market, una feria mensual en la que se reúnen productores de alimentos orgánicos dando a conocer sus novedades y vendiendo a precio promocional, charlas, show-cookings y todo tipo de actividades relacionadas con la alimentación consciente y sostenible. En segundo lugar, no dejes de  visitar el Barrio Chino, donde además de probar auténtica comida china, podrás encontrar ingredientes que no sabías ni que existían.

Espero que el interés por la alimentación vegana, saludable y sostenible siga en alza durante muchos años más,hasta que sea visto como lo normal y que, por tanto, está guía se queda corta pronto ante las miles de opciones que habrá. Confío en que así será. Si conoces alguno de estos lugares, espero que me des tu opinión al respecto y si conoces otros lugares que no haya mencionado, por favor, amplía esta guia con tus comentarios.

Un abrazo, el primero del año con frío y desde España :)

*Nota: Lo que aquí llamamos batidora para hacer batidos (con pulpa), en Argentina es la licuadora y, por tanto, los batidos son licuados. Lo que aquí llamamos licuadora, es allá la juguera, para hacer jugos (sin pulpa), licuado aquí.

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>