Hábitos saludables: ¿Es necesario un desayuno contundente? 2


Esta es la entrada que tendría que haber publicado la semana pasada, continuando con el reto de la Primavera Holística, tras la entrada de los ciclos circadianos. Pero entre que era Semana Santa y los festivos hay que descansar y que, como dije en Instagram y Facebook, no me encontraba muy bien, decidí posponerla. Asi que, al final, tuvimos dos semanas para pensar y aplicar los primeros cambios de hábitos de esta primavera. ¿Cuáles han sido tus propósitos?

Yo me propuse adelantar el horario de mis comidas, especialmente de la cena, acostarme antes y madrugar más. El problema es que siempre he sido un ave nocturna y, por mucho que madrugue y me canse durante el día, a partir de las 20h mis energías parecen renovarse y mi creatividad alcanza todo su esplendor, así que lo acostarme temprano está siendo un tema complicado. Y eso que ya hace tiempo que lo vengo intentando. Esto, por supuesto, también dificulta la parte de madrugar más, puesto que el cansancio se acumula y robarle horas al sueño no es para nada un buen hábito. Pero seguiré luchando y e iré contando mis progresos y los métodos que me vayan funcionando. Al fin y al cabo, lo importante es ser consciente de los cambios que queremos hacer y comenzar a trabajar en ellos. No pasa nada por no conseguirlo a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… Las caídas nos refuerzan y nos recuerdan por qué estamos luchando. Y eso es muy importante: recordar los motivos. ¿Por qué lo haces? Si no lo sabes, es probable que abandones. Así que, cuando te sientas tentado, repítete a ti mismo tus razones, escríbelas si es necesario. Y siempre recuerda que toda cima se corona paso a paso desde la base.

Cada día que comienza tenemos la oportunidad de empezar a hacer las cosas bien. Pero primero respira, sonríe, agradece, desperézate, abraza y besa a quien contigo amanezca.

Cada día que comienza tenemos la oportunidad de empezar a hacer las cosas bien. Pero primero respira, sonríe, agradece, desperézate, abraza y besa a quien contigo amanezca.

A la hora de cambiar nuestros hábitos alimenticios, creo que el desayuno es una buena base. Es una comida a la que mucha gente no le da importancia y sobre la que hay muchos mitos y malas costumbres, pero sobre la que estamos más dispuestos a hacer cambios que sobre otras comida del día. Quizás porque es algo que normalmente hacemos en solitario y tenemos que dar menos explicaciones que si, repentinamente, cambiamos nuestras costumbres a la hora de la cena, en la que estamos sentados con toda nuestra familia. Quizás porque al ser la primera comida del día tenemos la motivación al 100% y no hemos dejado que los posibles problemas del día nos hayan hecho olvidar nuestro objetivo. Quizás porque a nada que introducimos pequeños cambios en él, comenzamos a notar los beneficios y la adictiva sensación de empezar el día llenos de energía. Por todo eso, creo que mientras trabajamos en equilibrar nuestros horarios con los ciclos circadianos, podemos comenzar a prestarle atención a nuestros hábitos matutinos. ¿Vamos allá?

Aunque desde pequeños nos han taladrado la cabeza con la idea de que el desayuno debe ser super contundente y debe incluir tales o cuales productos, lo cierto es que no es así. Durante la noche, nuestro cuerpo lleva a cabo sus tareas de limpieza y de sanación. Aprovechando que ya tenemos (o deberíamos tener) la digestión hecha y no necesitamos energía más que para mantener los procesos vitales básicos, el cuerpo dedica sus fuerzas a eliminar desechos tóxicos que hayamos ido acumulando y a reparar estructuras dañadas o combatir la presencia de virus o bacterias dañinas según sea necesario. Por la mañana, si nos metemos entre pecho y espalda un desayuno americano, estaremos cortando de golpe estos procesos y enviando la mayor parte de nuestra energía a luchar contra el caos que se está desatando en nuestro estómago. Si, por el contrario, elegimos prolongar un rato más el ayuno y romperlo con alimentos depurativos que no requieran apenas esfuerzo digestivo, le permitiremos culminar con éxito esas tareas y concentrarse en otorgarnos una salud de hierro.

"...and all that I can see is just a yellow lemon tree. Sing! Da dada da da didi da..."

“…and all that I can see is just a yellow lemon tree. Sing! Da dada da da didi da…”

Una costumbre que, si aún no lo has hecho, deberías implementar ya de ya, es la de beber un vaso de agua (preferentemente, tibia) con limón cada mañana. Es un gesto bien sencillo, así que no hay excusas, y está lleno de beneficios. Es un buen chute de vitamina C que tu cuerpo en ayunas absorberá de inmediato reforzando el sistema inmunológico, es diurétco, con lo que facilitarás la eliminación de las tóxinas liberadas durante la noche a través de la orina, y, pese a su sabor ácido, es un alimento alcalino (otro día veremos mejor que es esto de los alimentos ácidos y alcalinos). La vitamina C, además, es esencial para la correcta absorción del hierro, ayuda a mantener una piel radiante y es buena para combatir la ansiedad. Para que te queden grabados los beneficios del agua con limón, te dejo esta infografía del Universo de Cris:

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Además de todos esos beneficios, tomar un gran vaso de agua con limón te ayudará a comenzar el día hidratado. A mí no me cuesta nada beber agua y, de hecho, siempre tomo agua antes y después de mi vaso de medio litro de agua con el zumo de medio limón. Pero sé que hay mucha gente a la que le cuesta o se le olvida beber y no le hace mucha gracia el agua sola (aunque me cuesta entenderlo hehe) y, en esos casos, acostumbrarse a beber agua con limón cada mañana o tantas veces al día como desees, es más importante todavía.

Entonces, aunque todavía no tengas intención de dejar de lado el café con tostadas o con tu pincho de lo que sea, comienza el día con un vaso de agua con limón y deja pasar unos minutos antes de comer ninguna otra cosa. ¡Verás lo bien que te sienta! Y, cuando ya se haya convertido en un hábito y tengas ganas de dar un paso más, comienza a hacer cambios en tu desayuno.

Y como esta entrada está quedando demasiado larga, vamos a quedarnos con el objetivo de beber medio litro de agua con limón cada mañana y la semana que viene hablaremos de las mejores opciones para romper el ayuno nocturno ;). Disfruta el fin de semana, descansa, toma el sol, ama (y ámate) y da las gracias cada día. Yo me desconecto hasta el lunes. ¡Un abrazo!


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