La correcta combinación de alimentos 3


Seguro que has oído más de una vez aquello de “somos lo que comemos”, pero la realidad es que no somos lo que comemos, sino lo que asimilamos. Podemos estar dándole los mejores alimentos a nuestro cuerpo, pero si por cualquier motivo, no los digerimos y asimilamos correctamente, desperdiciaremos la mayor parte de sus nutrientes y, en lugar de pasar a formar parte de nuestras células, nos causarán diversos malestares.

Uno de los motivos por los que pueden interferir en la correcta asimilación de los alimentos, es el estar haciendo malas combinaciones de los mismos. Los diferentes grupos de alimentos precisan de la acción de diferentes encimas y de diferente grado de acidez para su digestión. Por ejemplo, los almidones requieren de la acción de la encima pitalina y un medio alcalino, mientras que las proteínas se digieren en un medio muy ácido y gracias a la acción de la pepsina. El estómago segrega un tipo de jugos gástricos en función de la composición de nuestra comida, pero cuando mezclamos alimentos que precisen entornos digestivos diferentes (como almidones con proteínas), interfieren unos con otros entorpeciendo la digestión. Al permanecer en el estómago o los intestinos más tiempo del necesario, los alimentos mal digeridos pueden fermentar y descomponerse, provocando gases, hinchazón y toda una serie de residuos tóxicos que sobrecargarán los mecanismos de eliminación del cuerpo y nos harán sentirnos pesados y sin energía.

La disciplina que estudia la correcta combinación de alimentos se llama trofología y fue creada por William Howard durante el siglo XX. Aunque, quien la popularizó, fue el doctor Herbert Shelton en su libro La combinación de los alimentos, que se convirtió en uno de los principales referentes del higienismo y a quien deberás acudir si deseas más información sobre este tema. La combinación de los alimentos es un tema complejo y en el libro de Shelton podrás informarte de las diferentes enzimas digestivas que producimos y los procesos que tienen lugar en el organismo ante determinadas combinaciones. A efectos prácticos, vamos a ver una versión simplificada de esta teoría que te permitirá comenzar a experimentar por ti mismo los efectos de una correcta combinación de los alimentos: ligereza, energía incrementada, digestiones fáciles, atenuación de alergias e intolerancias, mejoras en la salud, etc. No te preocupes si te parece muy complicado, verás que con la práctica se termina convirtiendo en algo bastante sencillo e intuitivo. Y, por supuesto, que esto no se convierta en una fuente de estrés, ya que eso es peor que cualquier mala combinación. Recuerda que esto son solo unas pautas a las que puedes recurrir y experimentar al ritmo que te apetezca ;).

trofología

Aquí puedes ver de forma gráfica y sencillas las reglas de combinación de los alimentos. Imprímelo y ponlo en un lugar visible de la cocina para consultar cada vez que te entren dudas 😉 .

GRUPOS DE ALIMENTOS

Vegetales

  • Todas las verduras de hoja verde y hortalizas sin almidón. El pimiento, el tomate y el pepino, aunque técnicamente son frutas, entran en este grupo debido a su bajo contenido de azúcar.
  • Combina con: Este grupo se puede combinar con todos los demás.

Proteínas

  • Poseen un alto contenido en proteínas los pseudocereales como la quinoa y el amaranto, las legumbres (soja, garbanzos, habas, cacahuetes…), los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, etc) y semillas (de lino, chía, cáñamo…), hongos, algas y productos animales (lácteos, huevos, carne y pescado).
  • Combina con: Las proteínas combinan bien con los vegetales y, con moderación, con las grasas.
  • No combina con: No se deben combinar entre sí dos proteínas diferentes. Tampoco se deben combinar proteínas con almidones, con alimentos ácidos como limón o vinagre ni con frutas.

Almidones

  • Cereales (arroz, mijo, avena, trigo…), raíces y tubérculos (remolacha, zanahoria, nabo, calabaza, patata, boniato…), castañas y plátanos verdes. Los pseudocereales (quinoa, amaranto, trigo sarraceno) y las legumbres (excepto la soja), pueden clasificarse tanto dentro de este grupo como del anterior.
  • Combina con: Los almidones se pueden mezclar entre sí y también con pequeñas cantidades de grasa vegetal.
  • No combina con: No se deben mezclar almidones  y proteínas ni almidones y ácidos. Tampoco se mezclan con fruta.

Grasas

  • Aquí se incluyen todos los alimentos con un alto contenido en grasas, tanto animales como vegetales (aguacate, aceitunas, coco, mantequilla, nata, etc), y los aceites y mantecas de semillas, frutos secos u oliva. Los frutos secos, en general, se pueden clasificar tanto dentro de este grupo como del de las proteínas.
  • Combina con: Las grasas se pueden combinar con proteínas, vegetales y almidones, siempre en pequeñas cantidades.
  • No combina con: No se deben mezclar en una misma comida diferentes tipos de grasa, ni grasas con frutas.

Frutas dulces

  • Dátiles, higos, plátano, caqui, uvas, frutas desecadas, chirimoya, pera, etc.
  • Combina con: La fruta dulce se puede combinar con verduras de hoja verde y frutas semi-acidas.
  • No combina con: No conviene mezclar frutas dulces con ácidas ni con ningún otro grupo que no sean los dichos arriba (ni proteínas, ni almidones ni grasas).

Frutas semi-ácidas

  • Mango, manzanas, ciruelas, papaya, cerezas, melocotón, albaricoque, níspero, etc.
  • Combina con: Se pueden combinar las frutas semi-ácidas con frutas dulces y ácidas por separado. También con vegetales.
  • No combina con: Proteínas, almidones o grasas.

Frutas ácidas

  • Naranja, pomelo, granada, limón, lima, fresa, granada, frambuesa, etc.
  • Combina con: La fruta ácida va bien con vegetales y con fruta semi-ácida.
  • No combina con: No va bien con frutas dulces, almidones ni proteínas. Tampoco con grasas, aunque se pueden mezclar en pequeñas cantidades para hacer un aliño.

Melones y sandías

  • Los melones y sandías son una excepción y debemos comerlos siempre solos, pues son las frutas que más rápido se digieren y mezclarlos con cualquier otra cosa entorpecería el proceso.

Para llevar esto a la práctica, puedes quedarte con algunas sencillas pautas:

  • Come la fruta siempre sola o con vegetales (como en los batidos y jugos verdes) y procura no mezclar demasiado. Lo mejor es comer la fruta en ayunas y, sino, espera entre dos y cuatro horas después de tu última comida.
  • Mantén tus platos lo más sencillos posibles. Elige un solo tipo de alimento concentrado (es decir, almidones o proteínas) y combínalo con una buena cantidad de vegetales, dando prioridad a los crudos.
  • No abuses de las grasas y nunca las mezcles con fruta.
  • Y, aunque este a mí me resulta difícil, no bebas durante las comidas, pues diluyes los jugos gástricos.

No es tan difícil, ¿no? ¿Qué opinas? ¿Has probado a alimentarte según estas reglas? Si es así, ¿cómo te has sentido?

Disfruta el fin de semana y recuerda que no debes obsesionarte con esto, los cambios hay que hacerlos poquito a poco y motivados por los resultados, así que vete probando y experimentando como te sientes después de comer :)

¡Un abrazo!

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