Veganos de viaje {Viajeros Reverdes} 6


Ser vegano no es tan difícil como la gente suele pensar. Hay que estar motivado, informado y saber por qué lo haces.  También es un plus que te guste cocinar, que te interese la nutrición y que sepas mantener la calma cuando cuestionar tus elecciones se convierte en el tema de conversación favorita de algunos.  Por lo demás, es bastante fácil y suele ser la puerta de entrada a una gastronomía mucho más rica y variada que la de la mayoría de esos omnívoros que no entienden “por qué te restringes”. Sin embargo, hay situaciones en las que puede volverse un poco más complicado, como cuando te toca comer afuera y no puedes elegir dónde, cuando vas a algún evento con un menú cerrado, cuando comes en casa de familiares o amigos que no terminan de entender bien qué comes y qué no o cuando estás de viaje.

En esta época del año, en que todo el que puede se pega unas vacaciones lejos de casa, los veganos nos pedimos consejo unos a otros para seguir comiendo decentemente sea cuál sea el plan elegido: ¿qué me llevo de festival?¿alguno ha estado en Rusia? ¿me recomendáis restaurantes veganos en Barcelona? ¿es fácil comer vegano en Croacia? Porque saber de antemano con qué nos encontraremos en nuestro destino ayuda a mentalizarse y/o a hacer mejor la maleta:

maleta vegana

Pero sea cual sea el destino elegido, ¿qué debe tener en cuenta un vegano antes de salir de viaje? ¿qué debería  meter siempre en la maleta? ¿en qué medida puede esta elección moral dificultar la integración con las culturas locales? Para dar respuestas a estas y otras preguntas, nadie mejor que Sandra y Javi, una pareja de veganos que lleva 15 años viajando juntos, reflejando sus experiencias en el blog Viajeros Reverdes y demostrando que no hay país que te obligue a dejar la ética en casa.
beijing1Sandra y Javi se conocieron en el año 2000 y juntos, estos autónomos, se convirtieron en veganos y traviajadores. “La transición a prescindir de cualquier tipo de producto animal fue lenta pero segura. Después de informarnos, leer mucho y hablar con personas afines a este estilo de vida, decidimos hacer este paso los dos al mismo tiempo. Teníamos, y seguimos teniendo, la plena convicción de que es lo más natural y respetuoso para el planeta, los animales y nuestra salud“, nos cuenta Sandra. “Recuerdo que el primer viaje como veganos fue a Oporto en 2011. No acabábamos de saber bien cómo iba a resultar esta experiencia pero, para nuestra sorpresa, fue suave como la seda y eso nos dio a pensar que muchas personas en el mundo compartían nuestra filosofía más de lo que nos pensábamos”.

De la unión de estas dos pasiones, el veganismo y los viajes, nace el proyecto Viajeros Reverdes, un punto de encuentro para los amantes de los viajes y un lugar en el que compartir su experiencia como veganos “con aventuras, peripecias, restaurantes y consejos que pretenden animar a la gente a explorar sin temores el mundo exterior junto a su gastronomía“. Lo cual “muchas veces resultará muy fácil, otras quizás no tanto pero el disfrute de una manera u otra, está asegurado ;-). Comer de todo por supuesto que es ‘más cómodo’ ya que no existe la necesidad de conocer estrictamente los ingredientes del plato que tienes frente a ti (excepto si hay alguna intolerancia) y puedes hacerlo en cualquier sitio. La clave básica para disfrutar de una gastronomía libre de productos animales es la información: conocer la cocina del país antes de partir nos ayuda a tener una visión general de cuáles son los productos típicos y más empleados. Este hecho te hace ser más consciente de lo que ingieres y a su vez te convierte en un experto en la materia. Saber qué come un país te acerca muchísimo a las costumbres, a su manera de pensar, a cómo se relacionan con el entorno y a comprender su interpretación de la vida en relación a la comida. En algunas ocasiones y dependiendo de dónde nos encontremos, está claro que hay que apañárselas con arroz, legumbres, verduras salteadas, pan o fruta. Es una situación temporal y posiblemente no sea a lo que estemos acostumbrados, pero en el fondo debemos sentirnos muy afortunados al tener la opción de poder escoger, aunque sean alimentos básicos y simples (básicos siempre bajo nuestro punto de vista ya que no olvidemos que estos ingredientes dan de comer a más de medio mundo)”.comida-myanmar

En algunos países es más difícil que en otros. “Tailandia, Myanmar, Singapur, Vietnam, Bali (Indonesia), Turquía, Georgia y los países mediterráneos son lugares fantásticos para dejarse seducir por la gastronomía local. En algunos hay que matizar más que en otros pero, por norma general, el viajero vegano se siente pletórico de poder degustar una cocina libre de crueldad con otros sabores”, nos cuentan Javi y Sandra. Sin embargo, en los países de mayoría musulmana (como Irán o Indonesia, exceptuando Bali que es mayoritariamente hinduista), resulta más complicado “ya que consideran que los animales han estado creados para servir al hombre y eso queda patente en sus platos. Aún y así, nos las hemos ingeniado para hacerlo, ya fuese con palabras escritas en el idioma, comiendo en casa de locales o preparándonos nuestra propia comida”.
comida-granja-organica-tailandia“Por otros viajeros, sé que en Filipinas puede resultar ser todo un reto ser incluso vegetariano“, dice Sandra. “Es curioso porque hace 50 años, se inició un programa (en el que colaboraba el Dr. Colin Campbell, autor del Estudo de China) que pretendía enseñar a las madres filipinas a saber cuáles eran los alimentos más convenientes para sus hijos y mitigar así el tema de la malnutrición en el país. La promoción del cacahuete como fuente de proteínas era el producto ideal, pero pronto se dieron cuenta de que estaba frecuentemente contaminado por una toxina (aflatoxina), uno de los carcinógenos químicos más importantes descubiertos hasta la fecha, lo que hacía que la tasa de pacientes con cáncer de hígado fuera notoria. En su recopilación de información, el Doctor y su equipo descubrieron que, por norma general, los niños que sufrían cáncer de hígado procedían de los hogares mejor alimentados, es decir, las familias más favorecidas económicamente. Dichas familias consumían más proteínas que ninguna otra del país (y además eran de gran calidad) y aún así los niños enfermaban de cáncer de hígado. Todo me lleva a pensar que la tendencia a generalizar que este tipo de cáncer se asociaba a una carencia de proteínas, y por consecuencia a una malnutrición, se extendió como la pólvora entre la población (y el mundo!) y por eso la carne es tan y tan popular actualmente en este país. Hay que recordar que la malnutrición es una nutrición deficiente o desequilibrada debido a una dieta pobre (poco entre lo que elegir, problema principal de la población pobre de Filipinas) o excesiva. ¡Nada que ver con la carencia de proteínas animales! En fin, ¡cómo me he ido del asunto! El día que lo visitemos podremos contarte de primera mano cómo ha resultado ser la experiencia ;-)”. iran1

Cuando les pregunto si el veganismo les ha hecho vivir alguna situación incómoda, la respuesta es no. “En algunos momentos hemos necesitado ser un poco más insistentes de la cuenta para asegurarnos de que no hubiese nada que no quisiéramos comer. Pero casi siempre hemos salido airosos con una gran sonrisa y palabras de amabilidad. Opinar acerca de la comida ajena es un tema muy sensible que suele provocar rechazo; así que nuestra posición, tanto viajando como en casa, es básicamente provocar curiosidad e inspirar. Después de esto, aunque nuestros acompañantes en la mesa pueden compartir o no lo que pensamos, nos respetan mucho muchísimo”. Más complicado, es el tema de las tradiciones locales que, a veces, “parece ser que las tengamos que aceptar tal cual sin pararnos a cuestionar su origen o por qué”. Por eso, ambos consideran peligrosa la palabra ‘tradición’. “Por supuesto que no estamos de acuerdo con las tradiciones que conllevan abuso y maltrato animal como los toros, los paseos en elefante, ritos con animales (entre otras muchas ‘tradiciones’) o comer ciertos platos típicos que haya que probar cuando se está de viaje. Nuestra posición ante eso es el rechazo total, la no participación y el dar a conocer estas prácticas para que cada individuo las analice moralmente en su interior. El filtro ético es decisivo y condiciona nuestras acciones. Es por eso que no tenemos la sensación de que nos perdemos tradiciones si creemos que están en disonancia con nuestros principios. Un animal tiene derecho a la vida en todas partes y todo aquello que no hagamos aquí no tenemos porqué hacerlo cuando estamos en territorio ajeno”.

¿Es un incoveniente el veganismo a la hora de integrarse con los locales o aceptar muestras de hospitalidad, como invitaciones a comer? “¡Para nada!”, me dice Sandra. “Quizás te parezca que vivimos en un mundo rosa lleno de arco iris pero nos consideramos muy suertudos en ese aspecto y nos hemos dejado llevar según cada situación. En Irán, por ejemplo, practicamos mucho Couchsurfing y aunque el país no es el ideal para un vegetariano o vegano, los anfitriones nos dieron todo lo que tenían y mucho más para hacernos sentir cómodos. Les avisamos previamente de aquello que no comíamos y para nuestra sorpresa, las mesas que nos esperaban rebosaban vida y estaban llenas alimentos típicos sin crueldad. Por supuesto que la mayoría de veces las invitaciones son espontáneas y sin previo aviso, pero aún así, diciendo que somos vegetarianos (en muchos lugares es más comprensible que vegano), hemos sabido apañárnoslas bien. Su curiosidad incredulidad siempre han estado acompañadas de las mejores de nuestras sonrisas. Compartir alimentos alrededor de una mesa con gente local es una de las cosas más fantásticas que te pueden pasar como viajero. Lo más curioso es que aún sin saberlo, puede que muchos de los platos que estén sobre ella sean veganos o vegetarianos y ni siquiera sean conscientes de ello. En esta integración, afortunadamente no hemos tenido ningún problema. La verdad es que somos personas que intentan que su estilo de vida no condicione sus relaciones sociales. Al contrario: muchos nos recuerdan con cariño como una de las parejas más atípicas con las que se han topado. Algo se les ha quedado y creo que es muy bueno :-)”.
familia-bali“Solemos comer muchas ensaladas, verduras, frutas y cereales, aunque no siempre es posible o fácil en ciertos los países”, me responden cuándo les pregunto cómo suelen alimentarse en ruta. En cuanto a qué alimentos y utensilios de cocina suelen llevar en la maleta, estos Viajeros Reverdes, son partidarios de viajar ligero. “Como no facturamos maleta, no llevamos ningún tipo de utensilio punzante. Si necesitamos algún cuchillo para pelar fruta, lo compramos in situ o lo pedimos prestado en el lugar donde nos hospedemos. Lo que sí que llevamos es un termo para rellenar, siempre y cuando el agua sea de fiar, evitando así el uso de botellas de agua en medida de lo posible. En Nepal, Tailandia e Irán fue súper cómodo. Y en cuanto a alimentos solemos llevar levadura nutricional, algas deshidratadas y hierba de trigo en polvo. No pesan y apenas ocupan lugar en la maleta”. Antes de despedirnos, les pido algún consejillo más para los viajeros veganos novatos y esta es su respuesta:

Fluir por encima de todo, siempre manteniendo una ética moral. Hay que aceptar que el contexto no siempre será tan perfecto como lo es en nuestra cocina, donde existe el control total; aquí es donde entrará en juego nuestra capacidad de adaptación al medio. La clave para evitar los agobios es apañarse con lo básico y no obsesionarse con la comida si es muy simple o no está bien combinada o no es tan ‘sana’ como esperamos. La perfección destruye al disfrute. Si nos resistimos a fluir nos veremos en constante guerra con el mundo, lo que hará que nos encerremos y no gocemos del maravilloso lugar en el que nos encontramos, rodeados de personas interesantísimas que también nos nutren a otro nivel. Ser vegano es tan fácil o tan complicado como vosotros queréis que sea. Cada uno define su nivel de tolerancia al medio. Sois los únicos que podéis controlar la sensación de que ante vuestros ojos tenéis un mundo imperfecto del que aprender o un mundo hostil en el que batallar constantemente para poder comer“. capadocia
¡Muchas gracias Javi y Sandra por vuestro tiempo y vuestras sabias palabras! Os deseo lo mejor en este nuevo viaje que estáis a punto de emprender y espero que compartamos más charlas veganas y viajeras en vuestro próximo paso por Barcelona. 

Y tú, ¿qué otros consejos añadirías? Comparte tus mejores tips vegano-viajeros en los comentarios y, si te has quedado con ganas de conocer más sobre las andanzas de Javi y Sandra, síguelos en su web Viajeros Reverdes.

Por cierto, aquí puedes ver más fotos que ya no cabían en el post, pero que merecen mucho la pena 😉

 

 


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